miércoles, 6 de septiembre de 2017

Academia

Hoy, sin quererlo, me dejaste a oscuras,
y sonreí como hace la Luna
cuando se eclipsa observando a la Tierra
mientras ésta le tapa el Sol.

Al verte por la calle estallé en mil supernovas
y, sin que tú te dieras cuenta,
me derrumbé y me reconstruíste
mientras a mí llegó la primavera
con el verde fuego de tus ojos.

Y yo, como un verano que termina,
reaccioné tímidamente
apagándome un silencioso invierno
que no quiso extinguirme
por observar cómo me iluminabas.

Pero volví a dejarte escapar
mientras Madrid te devoraba
como el más fiero de los monstruos,
recordándome que cada día estás cerca
y cada noche estás más lejos.

Y maldigo a la llama de mi cobardía,
a la vela que me mantiene tenue
pero no se apaga para seguir buscándote,
porque cada vez que te pienso de noche
no me asusta estar a oscuras.

Por eso, seguiré buscando,
porque Madrid es un laberinto de monstruos y minotauros,
pero sé que Acuario es el regalo
de quien se guía por cantos de sirena
soñando con ser feliz al volver a casa.

Aprenderé qué hacer para encontrarte,
aunque no me atreva a entrar a la Academia
que cada día me enseña a estar un poco más vivo.


martes, 5 de septiembre de 2017

Charcos

Te buscó en los charcos
soñando con encontrarte
cuando la ciudad y sus muros
aceptasen liberarte en su cama.

Te buscó en los charcos
porque vivió con la mala suerte
de no pintarte amaneceres
con sus dedos en tu espalda.

Te buscó en los charcos,
pues no te vio bajo tu ropa
cada noche que, a solas,
soñó con que aparecieses.

Te buscó en los charcos
mientras Madrid se reía,
mientras andaba cada día
soñando con poder cruzaros.

Te buscó en los charcos
y, casi sin quererlo,
te acabó encontrando en sus lágrimas.


Flautista.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Tormenta

Encerró su alma en la caja de muñecas
de las cosas con las que no se juega,
porque no era divertido mostrar lo que pensaba,
porque quiso esconder bajo su rostro la tormenta
y sonaron campanas.

Su corazón despacio latía.
¿De qué servía estar vivo
si tú allí no estabas?
En su existencia moría cautivo,
en tu ausencia de vacío se llenaba
mientras buscaba bajo noches de lluvia
cómo encontrarte por la mañana,
mas todo el mundo sabe que a saltos
las estrellas nunca se alcanzan.

Y la tormenta azotaba su rostro,
esculpiendo sonrisas con sangre y entrañas.
«Nadie puede conocer
las cadenas que suenan en mi alma,
nadie debe comprender
lo que mi espíritu sin fuerzas arrastra».
Así, día tras día,
su cuerpo atormentado reptaba
mientras su alma volaba libre
buscando beber de tu mirada.

Pero en los mares siempre se dijo
que quien navega solo naufraga.
Por eso, sin ti está perdido,
pero los vientos hacia ti nunca avanzan.
Trágica historia le tocó vivir
al marinero del barco de vela
que quiso enamorarse de ti,
de la brisa que a su nave no llega,
del viento que le lleve a casa,
de la sirena que su alma embelesa.
Pues la mayor atrocidad de la sirena
es hacer creer en amores imposibles,
en vientos que no mueven barcos
condenados a hundirse en la tormenta.

Y ahora mira al cielo
y piensa en mí cuando llueva.
Serán los dioses convirtiendo
mi sufrimiento en nuevas primaveras,
pues si eres feliz llenaré campos
de nomeolvides
para que me sientas cerca
aunque nunca pueda alcanzarte,
aunque siempre vivas en mi cabeza.
Pues el cielo me ayuda a llorarte
cuando nace y muere en tormentas.

lunes, 28 de agosto de 2017

Cuervo

Veo cómo el tiempo camina
y a mi reloj de arena roba mil granos,
cómo arranca de mis manos
flores que nunca germinan.

El pasado seca con sal mis heridas
y agarra mis pies para hundirlos en fango
mientras veo que soy un «fui», lo que seré lo estoy dudando
y el presente perdido me desgarra la vida.

Dolor y pólvora, sueños y ceniza
escondo en mi cuerpo mientras miento y sonrío,
mientras mi vida está en blanco y mi lienzo vacío
cubierto con mi falsa felicidad maldita.

Dolor y pólvora, gritos de arena
los que entre versos me ahogan si vivo disimulando.
Ya no sé quién soy, ¿soy quien vive para morir gritando?
¿O ese cuervo que escapa de la marchita hiedra?

miércoles, 5 de julio de 2017

La historia de un amor que murió antes de nacer

Ojalá existiera un mundo
en el que robarte un beso.

Hoy yo sólo pido eso
a unos dioses que me niegan
ser feliz y me condenan
a mirarte desde lejos,
a que no me eches de menos
y yo me muera de pena
cada vez que no estás cerca,
cada vez que no te tengo.

Pues no hay peor castigo
que el de amar sin ser amado
para quien da demasiado,
¡ni que eso fuera un crimen!

Busco la felicidad
que encuentras en otra gente,
pero nunca es suficiente:
sólo encuentro caridad
y no consigo olvidar
que por ti sigo latiendo
y si no salgo corriendo
es por la necesidad
de quererte sin quererlo,
pues me moriré sabiendo
que no te podré alcanzar.

Y te buscaré otra vez
en los labios de otra gente,
en besos que doy ausente
y no me dejan avanzar.

Y te buscaré otra vez,
y moriré por tu calor.
¿Será culpa de este amor
que no logro contener?

Y te buscaré otra vez,
pues me mata este dolor,
esta historia de un amor
que murió antes de nacer.

lunes, 3 de julio de 2017

Castigo

Triste castigo el que sufre
quien recuerda amores nonatos,
muertos sin ser confesados
por no ver cómo interrumpen
a quien hoy los ha ocultado.

Fantasmas del pasado ríen,
me acompañan cada noche,
recuerdan que fui un fantoche
que nunca supo ser amado
por quien como un ángel vive
oculto, sin ser encontrado
por este poeta maldito
que con las entrañas vacías vive,
encontrando fuerza y declive
en soñar que estás a su lado.

A pesar de todo me haces fuerte,
como la oscuridad enriquece
a las teclas blancas del piano,
mas cada noche duermo llorando
por vivir y no tenerte,
y al cielo agradezco conocerte
sin que me hayas abandonado.
No puedo ofrecerte mucho,
pero de mí todo te has ganado.

Sólo espero que algún día,
si me permiten las estrellas,
pueda bailar con quien me llena
ante un destino afortunado,
vivir con quien crecí queriendo,
soñar que estás a mi lado
y despertarme sonriendo
si en mi cama te has quedado.
Me bastaría con una noche,
para ser feliz eternamente,
aunque la mayor de mis suertes
es poder ser agraciado
con verte en mis amaneceres
y reencontrarte en el ocaso.

Gracias por aflorar en mí
sentimientos que creía prohibidos.

Flautista

martes, 13 de junio de 2017

Anhedonia

Nota: Este poema lo ha inspirado la música que puedes escuchar pinchando en este enlace





Como un rayo de sol que atraviesa las nubes de tormenta,
pintando el mes de Mayo con la calidez de la primavera,
apareciste de imprevisto resonando en mi cabeza,
ensoñando mi pensamiento, dando a mi alma ligereza.

Y así, haciendo que cese la lluvia y salga el sol a medianoche,
me recordaste que merece la pena seguir respirando,
caminar para intentar escucharte, para entregarme sin reproche
y así conectarme a un mundo en el que sin ti sigo llorando.

Arráncame los miedos y tíralos junto a mi ropa,
demuestra que los dioses también se encuentran en la tierra,
que vibran contra las cuerdas y pueden soñar despiertos,
y junto al fuego logran fundirse de forma sinestésica.

Despierta en mí mis deseos más ocultos,
haz que vibre el aire en mi pecho como mi corazón contra tus cuerdas,
golpea mi espíritu y funde mi vida en un segundo
para poder latir contigo y revivir mi alma muerta.

No sé, tal vez me toque pasar mi arco por las cuerdas del destino,
tocar el violoncello del tiempo y vivir lo que mi alma anhela.
Anhedónica existencia la del que vive escondido
sin disfrutar lo que tiene y soñando lo que no encuentra.

Siempre serás el motivo por el que Chopin siga llorando.


Flautista.

sábado, 29 de abril de 2017

Mitología

Podría contemplarte durante horas,
detener el tiempo y abandonarme
para saltar al vacío y que tu voz me recoja,
para volver a caer y que vengas a rescatarme.

Y yo, asteroide perdido de órbita silenciosa,
buscaré por el cielo tu calor fulgurante.
Esperaría mil años para verte un instante
y renacer para siempre en la mayor supernova.

Mirarte es sentir que regreso a casa,
que en mi pecho nazca un Mayo florido,
que soy indestructible si estás conmigo,
que mi felicidad aumentas y mis males espantas.

Mitológica criatura, extraña profecía
la que me hace soñar que puedo estar contigo,
que puedo ser feliz y romper mi castigo
cuando me llenas de luces que por siempre brillan.

¿Cantarán sobre nosotros en algún disco prohibido?
Le pregunto a los dioses, más no me contestan
y a Cronos le pido que tenga paciencia
y antes de morir me brinde un segundo contigo.


Siempre serás un motivo para querer encontrarte en el Olimpo.

martes, 25 de abril de 2017

Nosotros

Llora mi alma vacía e incompleta
cada noche que lamenta tenerte tan lejos. 
Ese es mi castigo, la condena del poeta
por amar la belleza y hacerlo sin complejos,
sin ataduras que limiten, sin temor a la tormenta
aunque la lluvia preceda a los rayos y truenos
de un amor que, en el fondo, sabrá que no llega
pues nos estamos buscando pero no nos conocemos. 

Aún así, del oscuro puzzle somos las dos únicas piezas,
y mi mente se pregunta cuándo estaremos completos.
Tú, mi mayor estrella; yo muriendo por darte el cielo, 
y a Perséfone le lloro con mis heridas abiertas.

Maldito idiota el enamorado sin suerte
que sufre sin conocer a quien regala sus latidos,
quien desea encontrar en estos versos perdidos
a quien abra su infierno y le salve de la muerte,
pero en estas letras no aparece nadie,
y yo soy uno más al que Hades ha vencido
mientras viví soñando encontrarte
sin darme cuenta de que a mí me he perdido.

Mas si la vida fuera justa y una oportunidad nos diera
bajo las sábanas crearíamos nuevos universos,
horizontes cercanos a carnes descubiertas
en las que mis labios gritarían en el mayor silencio
para recitar mil sinfonías y renacer en primavera.

Tú, agua de mis deseos, oasis desaparecido
que en escenarios intento encontrarte a ciegas,
y que en silencio te escapas como un gris felino
que me quita siete vidas y con su ausencia me atormenta. 

Y yo, poeta loco, que te escribo sin reconocerlo
con un alma extraviada, perdida buscando cariño,
si no te encuentro pronto sé que acabaré muerto
pero sólo con buscarte me siento algo más vivo. 

Siempre serás un motivo para querer crear un Nosotros.

Flautista

viernes, 14 de abril de 2017

Vermissen

Hoy escribo sobre ti,
porque sé que no lo imaginas.

Mientras suena la música
que ambos escogimos
recuerdo todo aquello
que jamás recuperaremos.
Y yo, orgulloso idiota,
no admitiré nunca cuánto me arrepiento
de no valorarte lo suficiente
aunque ahora lleve atadas a los tobillos
las piedras de tu ausencia.

Tú intentaste salvarme
de una guerra contra mí mismo,
de caer en un abismo
en el que no supe encontrarme.
Y ahora que no te veo,
te escucho sordo en mi cabeza
y duele la realidad que, con crudeza,
me recuerda que no estás cerca
y que de mí mismo estoy lejos.

Cuánto aprendí de ti
y qué poco te dejé verlo,
tú, rescatándome en invierno
mientras yo te intentaba enterrar en la nieve.
Recordarte de nuevo es sufrirte dos veces,
pero es ese dolor el que me hace comprender
que cuando estabas cerca logré estar vivo
y hoy casi ni lo puedo parecer.

Por eso, aprovecho que no me lees,
que nos separan el espacio y el tiempo,
aprovecho para decir que lo siento,
aunque no pueda intentarlo otra vez.
Si la vida es un juego no paro de perder,
y vivo mi pesadilla más que vivir mi sueño
pensando que fui Caín con quien no debí serlo
y ahora hacia atrás ya no puedo volver.

Sin embargo, si alguna vez descubres esto,
quiero que sigas brillando con esa estrella,
quiero que no olvides que en mí dejaste una huella
que me ayudó a crecer aunque no supe verlo.
Y así, en lo más profundo de mi mente,
tendrás un hogar, cobijo en invierno
y hoy, este poeta loco
dice adiós a quien le ayudó a estar cuerdo.

Te echaré de menos tanto como mereces.

sábado, 1 de abril de 2017

Cartas

Con el tiempo la vida me muestra
que somos un juego de cartas.

Habrá personas para las que serás su primera mano,
buscándote en momentos cómodos y sin involucrarse de lleno.
Por otro lado, habrá quien te considere su última baza
y le cueste soltarte aunque no tenga remedio.

Algunas personas te verán como su escalera,
como una vía de paso hacia nuevos objetivos.
Otras, por el contrario, te considerarán su póker,
pues podrás completarlas y generar algo vivo.

También están las personas baraja,
que te buscarán cuando todo sean oros y copas
pero escaparán del mazo de tu vida
cuando todo sean picas, cuando las espadas te asolan.

Por eso, ten cuidado con tu mano,
porque el destino es un crupier caprichoso
y si no juegas bien tus cartas
perderás la partida, tal vez pierdas todo.

¿Quieres jugar otra partida?

Flautista.

Ícaro

Cuanto más cerca del Sol logro volar, mayor es el impacto de mi caída. Puede que sea mi osadía la que tenga que lamentar mientras me ha...