Para cambiar mi mundo bastarían dos palabras.
Todos las conocemos, no hace falta que se mencionen.
Sin embargo, puede que ahí esté el problema,
en el miedo que tenemos a sólo dos palabras.
Son dos palabras que suben las mareas,
que aceleran el pulso y la respiración entrecortan,
dos palabras que saben a cal y arena,
duele si no te las dedican y también si no las nombras.
Son dos palabras que pueden mover el mundo,
que te cambian al oírlas y cambian a quien las entona,
dos palabras sin las que voy pegando tumbos,
buscando excusas tontas para arrancarlas de tu boca.
Son dos palabras que me hacen volar del suelo,
que arranque el cielo con los dedos si no puedo arrancar tu ropa,
dos palabras que decirlas me da miedo,
que si no me las devuelves dejarás mi almas rota.
Son dos palabras que te hacen brillar por dentro,
por ellas nacen cuadros, sinfonías, verso y prosa,
dos palabras sin las que yo vivo muerto,
dos pájaros sin alas que quieren volar de mi boca.
Son dos palabras sin las que vivo en un domingo,
sin el vino de los sueños, un piano de cuerdas rotas,
son dos palabras cuyo silencio es un castigo,
y vivir sin ellas siempre será mi mayor derrota.
«Siempre serás un motivo para querer darte dos palabras,
aunque también seas el motivo por el que me quedo en silencio.»
Flautista.
martes, 26 de mayo de 2015
domingo, 17 de mayo de 2015
Versos rotos
Rompo versos por no romper cadenas,
por seguir en silencio cuando nadie mira,
por querer buscarte en cualquier melodía
y no saber dibujar lo que en mi alma generas.
Rompo versos por no romperme el alma,
por querer beber del vino que encontré en tus ojos,
porque al irme a dormir siento que me faltas
porque duele despertar y volver a verme solo.
Rompo versos por no romper el hielo,
por no perder los estribos y perderme en tu boca,
por imaginarme contigo tocando el cielo
y encontrarme sin aire cada vez que me rozas.
Rompo versos porque vivo sin respirarte
y eso no es vida, no pasa de existencia,
no puedo estar vivo si eres origen de mi arte,
no puedo estar vivo si no logras darte cuenta.
Rompo versos por mi imaginación traicionera,
por soñar de noche contigo y perderte si despierto,
por vivir para ti, aunque sin ti esté muerto
y escudarme en la amistad que cerca de mí te conserva.
Rompo versos porque no quedan palabras,
ningún lenguaje describe lo que ahora estoy sintiendo,
junto a estas emociones todo son palabras vanas
y no las puedo decir si por ti pierdo el aliento.
«Siempre serás un motivo para romperme más por dentro.»
Flautista
por seguir en silencio cuando nadie mira,
por querer buscarte en cualquier melodía
y no saber dibujar lo que en mi alma generas.
Rompo versos por no romperme el alma,
por querer beber del vino que encontré en tus ojos,
porque al irme a dormir siento que me faltas
porque duele despertar y volver a verme solo.
Rompo versos por no romper el hielo,
por no perder los estribos y perderme en tu boca,
por imaginarme contigo tocando el cielo
y encontrarme sin aire cada vez que me rozas.
Rompo versos porque vivo sin respirarte
y eso no es vida, no pasa de existencia,
no puedo estar vivo si eres origen de mi arte,
no puedo estar vivo si no logras darte cuenta.
Rompo versos por mi imaginación traicionera,
por soñar de noche contigo y perderte si despierto,
por vivir para ti, aunque sin ti esté muerto
y escudarme en la amistad que cerca de mí te conserva.
Rompo versos porque no quedan palabras,
ningún lenguaje describe lo que ahora estoy sintiendo,
junto a estas emociones todo son palabras vanas
y no las puedo decir si por ti pierdo el aliento.
«Siempre serás un motivo para romperme más por dentro.»
Flautista
martes, 5 de mayo de 2015
Sin fuerzas
No he venido a dedicarte otro poema,
de nada sirve destriparme el corazón.
Yo solo quiero vaciar la luna llena,
ahogar con luces a esta noche.
No estás en mi habitación.
Represento al invisible enamorado,
ser amigos siempre fue mi maldición.
Mandar señales siempre fue mi odisea,
más bengalas no me quedan,
ni cena o cine para dos.
Busco un deshielo sin ti
y eres el sol.
Y no te logro mostrar
que en mis manos eres perfume,
el viento donde nadie respira.
Imagina que te sueño hoy a escondidas.
Y no logras aceptar
que por ti sigo latiendo,
sonriendo cuando nadie me mira.
Imagina que te beso y no te giras,
imagíname intentando imaginar
que ya no duermo solo.
Si me dieras un minuto cada día
todo se podría cambiar,
dámelo y acaba con esta agonía.
Muero en versos, me derrito en melodías,
y es por no saber hablar
de deseos en trenes que ya no caminan...
No hay espejo para quien hoy ya no mira,
más no puedo demostrar
que camino para verte cada día.
Sin embargo, creo que nada te imaginas
aunque tú me veas volar
indestructible cuando siento que me miras.
Y nuevamente me despido de la vida,
me resigno a comprobar
que de tus pasos vuelvo a no ser el guía.
Hoy no hay vinos que me traigan alegría,
sólo me hacen recordar
que por ti dejé mi alma más vacía
y no me supiste encontrar.
No he venido a dedicarte otro poema.
Me estoy rindiendo, y sin fuerzas ya me voy...
Flautista.
de nada sirve destriparme el corazón.
Yo solo quiero vaciar la luna llena,
ahogar con luces a esta noche.
No estás en mi habitación.
Represento al invisible enamorado,
ser amigos siempre fue mi maldición.
Mandar señales siempre fue mi odisea,
más bengalas no me quedan,
ni cena o cine para dos.
Busco un deshielo sin ti
y eres el sol.
Y no te logro mostrar
que en mis manos eres perfume,
el viento donde nadie respira.
Imagina que te sueño hoy a escondidas.
Y no logras aceptar
que por ti sigo latiendo,
sonriendo cuando nadie me mira.
Imagina que te beso y no te giras,
imagíname intentando imaginar
que ya no duermo solo.
Si me dieras un minuto cada día
todo se podría cambiar,
dámelo y acaba con esta agonía.
Muero en versos, me derrito en melodías,
y es por no saber hablar
de deseos en trenes que ya no caminan...
No hay espejo para quien hoy ya no mira,
más no puedo demostrar
que camino para verte cada día.
Sin embargo, creo que nada te imaginas
aunque tú me veas volar
indestructible cuando siento que me miras.
Y nuevamente me despido de la vida,
me resigno a comprobar
que de tus pasos vuelvo a no ser el guía.
Hoy no hay vinos que me traigan alegría,
sólo me hacen recordar
que por ti dejé mi alma más vacía
y no me supiste encontrar.
No he venido a dedicarte otro poema.
Me estoy rindiendo, y sin fuerzas ya me voy...
Flautista.
domingo, 3 de mayo de 2015
No puedes.
No puedes no darte cuenta,
no me lo creo,
correr por ti en la tormenta
y verme seco.
No valoras al que intenta
cada momento
poder encontrarte cerca,
y te vas lejos.
No puedes no darte cuenta
de mis excusas,
de que cambio cada idea
si eres mi musa,
de que el sol ya no me quema
si es cosa tuya
que me regales media noche
sin que lo intuyas.
No puedes no darte cuenta
de lo que intento
Hasta los ciegos han visto
mi gran esfuerzo,
todo es hoy pan, cena y circo,
todo es un cuento
y no logras darte cuenta:
eres su centro.
No puedes no darte cuenta,
cuesta creerlo.
Prefiero tener respuesta,
que duele menos
un disparo en la cabeza
que cien intentos
de sacarte de mi mente
cada momento
sabiendo que a mí me ignoras,
que no estoy dentro
del alma que siempre admiro
con gran recelo
sin que puedas darte cuenta
de mi secreto.
No puedes no darte cuenta,
no me lo creo,
pero aún así no me rindo,
yo aquí te espero,
por si cambias de respuesta,
no desespero.
Por ti yo tendré paciencia.
Por ti yo ya vivo muerto.
«Siempre serás un motivo para seguir esperando, pues no puedes no darte cuenta de que eres el motor de mi mundo.»
Flautista
no me lo creo,
correr por ti en la tormenta
y verme seco.
No valoras al que intenta
cada momento
poder encontrarte cerca,
y te vas lejos.
No puedes no darte cuenta
de mis excusas,
de que cambio cada idea
si eres mi musa,
de que el sol ya no me quema
si es cosa tuya
que me regales media noche
sin que lo intuyas.
No puedes no darte cuenta
de lo que intento
Hasta los ciegos han visto
mi gran esfuerzo,
todo es hoy pan, cena y circo,
todo es un cuento
y no logras darte cuenta:
eres su centro.
No puedes no darte cuenta,
cuesta creerlo.
Prefiero tener respuesta,
que duele menos
un disparo en la cabeza
que cien intentos
de sacarte de mi mente
cada momento
sabiendo que a mí me ignoras,
que no estoy dentro
del alma que siempre admiro
con gran recelo
sin que puedas darte cuenta
de mi secreto.
No puedes no darte cuenta,
no me lo creo,
pero aún así no me rindo,
yo aquí te espero,
por si cambias de respuesta,
no desespero.
Por ti yo tendré paciencia.
Por ti yo ya vivo muerto.
«Siempre serás un motivo para seguir esperando, pues no puedes no darte cuenta de que eres el motor de mi mundo.»
Flautista
viernes, 24 de abril de 2015
Diálogo.
« - ¿En serio? - Preguntó Otoño.
- Sí. - Contestó el joven. - Sí, pero reconozco que yo tampoco lo hubiera creído si alguien me lo contase. De repente me di cuenta de que ya no había marcha atrás, de que estaba atrapado y no quería que me soltasen. Nunca comprenderé cómo alguien que llegó de la nada me hizo sentirme incompleto si no estaba cerca, cómo me hizo ver que anhelaba en este mundo lo que nunca había encontrado. Nunca comprenderé por qué me hizo querer disfrutar del vino, buscar excusas para cenar bajo las estrellas, para hacer música al mirarnos, para dormir poco y despertar más alegres, para que los males desaparezcan sin necesidad de compartirlos, para que el mundo deje de girar y nos mire muerto de envidia...
- Pero... - Intervino Otoño al ver que la respiración del joven se cortaba.
- Pero en su mundo no estaba yo. - Dijo el joven agachando la cabeza. - Cuando quise darme cuenta yo solo estaba al otro lado del espejo, sin poder acceder a la realidad que se mostraba ante mis ojos. Yo sólo era la sombra, el reflejo de lo que a mí me deslumbraba. Por eso estaba incompleto, porque el vino realmente era agua, porque no quedaba cena para que yo la disfrutase, porque de vuelta solo obtuve miradas sordas, porque cada vez tuve más sueños y cada vez cumplía menos, porque tuve más necesidad de hablar y menos valor para decir las cosas, porque el mundo giraba sin mí y este frío me hacía quedarme parado.
Y así, cuando Otoño vio que Invierno vivía en el corazón del joven, soñó con que algún día este encontrase la Primavera. »
Flautista.
- Sí. - Contestó el joven. - Sí, pero reconozco que yo tampoco lo hubiera creído si alguien me lo contase. De repente me di cuenta de que ya no había marcha atrás, de que estaba atrapado y no quería que me soltasen. Nunca comprenderé cómo alguien que llegó de la nada me hizo sentirme incompleto si no estaba cerca, cómo me hizo ver que anhelaba en este mundo lo que nunca había encontrado. Nunca comprenderé por qué me hizo querer disfrutar del vino, buscar excusas para cenar bajo las estrellas, para hacer música al mirarnos, para dormir poco y despertar más alegres, para que los males desaparezcan sin necesidad de compartirlos, para que el mundo deje de girar y nos mire muerto de envidia...
- Pero... - Intervino Otoño al ver que la respiración del joven se cortaba.
- Pero en su mundo no estaba yo. - Dijo el joven agachando la cabeza. - Cuando quise darme cuenta yo solo estaba al otro lado del espejo, sin poder acceder a la realidad que se mostraba ante mis ojos. Yo sólo era la sombra, el reflejo de lo que a mí me deslumbraba. Por eso estaba incompleto, porque el vino realmente era agua, porque no quedaba cena para que yo la disfrutase, porque de vuelta solo obtuve miradas sordas, porque cada vez tuve más sueños y cada vez cumplía menos, porque tuve más necesidad de hablar y menos valor para decir las cosas, porque el mundo giraba sin mí y este frío me hacía quedarme parado.
Y así, cuando Otoño vio que Invierno vivía en el corazón del joven, soñó con que algún día este encontrase la Primavera. »
Flautista.
lunes, 6 de abril de 2015
Sin habla.
Me van a faltar las palabras
cuando nos veamos y me cortes el aliento,
cuando me hagas querer respirar de ti
y volver a perderme en tu espalda.
Me van a faltar las palabras
para decir que mi alma estalla en mil pedazos,
que aparento ser piedra y marfil, y por dentro estoy destrozado
por volver a la cama de noche y ver que de nuevo me faltas.
Me van a faltar las palabras
cuando intente acercarme a tus ojos
y no perderme en su brillo
si celoso te veo mirar a otros.
Me van a faltar las palabras
para decirte que por ti sigo vivo,
que eres música, rapsodia en mi cabeza,
el poema más bello con los versos no escritos.
Me van a faltar las palabras,
y cada vez que te pienso también falta el vino.
Sigo pensando en cómo tenerte cerca,
pues cada vez que te alejas siento que no estoy vivo.
Siempre serás un motivo para volver a quedarme sin habla.
Flautista.
cuando nos veamos y me cortes el aliento,
cuando me hagas querer respirar de ti
y volver a perderme en tu espalda.
Me van a faltar las palabras
para decir que mi alma estalla en mil pedazos,
que aparento ser piedra y marfil, y por dentro estoy destrozado
por volver a la cama de noche y ver que de nuevo me faltas.
Me van a faltar las palabras
cuando intente acercarme a tus ojos
y no perderme en su brillo
si celoso te veo mirar a otros.
Me van a faltar las palabras
para decirte que por ti sigo vivo,
que eres música, rapsodia en mi cabeza,
el poema más bello con los versos no escritos.
Me van a faltar las palabras,
y cada vez que te pienso también falta el vino.
Sigo pensando en cómo tenerte cerca,
pues cada vez que te alejas siento que no estoy vivo.
Siempre serás un motivo para volver a quedarme sin habla.
Flautista.
sábado, 28 de marzo de 2015
Anonimato.
Si ahora mismo tuviera que escribirte una carta no tendría muy claro qué contarte. De hecho, tampoco sabría muy bien quién eres.
Sin embargo, sé que una parte de mí te busca constantemente, sin darme cuenta, sin dejarme admitir que eres lo que más ansío, que eres ese regalo perdido, que por ti cobran sentido las palabras que no digo, los acordes desconocidos y los personajes que me empeño en crear para fingir que soy feliz cada mañana en camas que no comparto contigo.
No hay tiempo ni espacio que me haga conformarme.
La distancia siempre será mi enemiga, igual que el tiempo que pase sin verte. Casi sin darme cuenta me veo como una marioneta de mí mismo, como un animal asustado que huye de su parte más emocional, que se da cuenta de que no puede controlar todo lo que siente y que, de repente, se ve enjaulado en sí mismo. Y mi tiempo se agota. Me consumo como una vela ante la noche silenciosa, como un árbol que cada otoño pierde sus hojas, víctima de un equinoccio afectivo, en el que todos somos parte de un baile de máscaras en el que a veces nos toca bailar solos.
Pero esto a nadie le importa.
El mundo sigue girando. Las estaciones se suceden una detrás de otra, y no hay nada ni nadie capaz de detenernos. Sin embargo no me creo que estemos condenados a una existencia vacía, a vivir por obligación, a olvidar que le mundo ofrece sus mieles a los que realmente las necesitan, a pasar hambre de afecto, a sonreír por la felicidad de otros y a enterrar la nuestra en un cajón, bajo la arena de protocolos sociales en los que debemos aguantar solos la tormenta para no mojar al resto.
No me lo creo.
Me niego a creer que estoy aquí para esto, especialmente sabiendo que puedes llegar, aparecer para rescatarme de mí mismo, para demostrarme que puede comenzar nuestra historia siempre que queramos, que los vínculos nacen, crecen y florecen cuando queremos, con quien queremos y para durar mientras estemos dispuestos a cuidarlos. Me niego a creer que he de morir en primavera, que sea alérgico al mundo que compartiríamos si me dejas, que solo podamos viajar cuando nadie nos mire, porque ni nosotros mismos nos hemos dado cuenta de que queremos compartir destino.
Sin embargo, la maleta lleva tiempo hecha. Como nómadas vagabundos viajamos ante un mundo desconocido para nosotros, un mundo en el que todo conspira para que nos encontremos, para que sigamos señales que nos lancen al vacío y así podamos llenar el espacio que nos merecemos, un espacio compartido en el que todo, mágicamente, encaja, pues no hay mayor magia que la de criaturas que se complementan, espíritus que se vuelven uno, que se alimentan de noche cuando todos duermen, cuando soñar es aburrido, porque contigo podría tener la mejor de las realidades.
Sin embargo, yo no puedo caminar si tú no guías mis pasos, si no me llamas para salir corriendo, si no demuestras que mis saltos caerán sujetos en las redes de tu cuerpo, si no me dejas perderme entre tus dedos, tendiéndome una mano que me tranquilice cuando más lo necesito.
De momento, yo seguiré respirando contigo, buscando una forma de convertirte en el fin de mi viaje y en el comienzo de la mejor experiencia de mi vida.
Sí, todo esto es para ti, aunque aún no lo tengamos claro, aunque no sepamos quiénes somos, o lo tengamos tan claro que nos de miedo admitirlo.
Siempre serás un motivo para escribirte en el anonimato y buscarte cuando nadie me encuentre.
Flautista.
viernes, 27 de marzo de 2015
Señales
Aunque lo creas,
no tienes caminos prohibidos.
Yo solo quiero
que avances en la dirección
de ser feliz,
de que intentes serlo conmigo.
Ponte si quieres en camino,
porque contigo quiero ir yo.
No habrá señales
que te impidan el acceso,
haré el camino
para que puedas avanzar.
Decide el viaje,
yo te iré aclarando el cielo,
por ti secaré la lluvia
si te intenta molestar.
En la rotonda
de mil dudas yo me muevo.
No sé qué pasa,
no me logro controlar.
Solo doy vueltas,
no consigo lo que quiero.
Sin embargo, me falta tiempo
para buscarte una vez más.
Conduzco poco,
ni de mí yo soy el dueño.
Es gris mi mundo
y te lo intento regalar.
Coge mi coche,
búscame cuando cenemos
pues si se oscurece el cielo
con tu luz me sobrará.
No necesito
viajar con más etiquetas,
ni equipaje de mano,
ni molestias al azar.
Yo solo quiero
que seas motor de mi tiempo,
que me busques cada día
y estés aquí una vez más.
Así mi viaje
tú lo harías más ameno.
Mejor paisaje
no me puedes regalar.
El sol no importa
si conmigo viaja el cielo,
si cada vez que no te veo
contigo vuelvo a soñar.
«La vida es un viaje muy largo, pero no tenemos por qué viajar solos si nos fijamos un poco en las señales.»
Flautista.
no tienes caminos prohibidos.
Yo solo quiero
que avances en la dirección
de ser feliz,
de que intentes serlo conmigo.
Ponte si quieres en camino,
porque contigo quiero ir yo.
No habrá señales
que te impidan el acceso,
haré el camino
para que puedas avanzar.
Decide el viaje,
yo te iré aclarando el cielo,
por ti secaré la lluvia
si te intenta molestar.
En la rotonda
de mil dudas yo me muevo.
No sé qué pasa,
no me logro controlar.
Solo doy vueltas,
no consigo lo que quiero.
Sin embargo, me falta tiempo
para buscarte una vez más.
Conduzco poco,
ni de mí yo soy el dueño.
Es gris mi mundo
y te lo intento regalar.
Coge mi coche,
búscame cuando cenemos
pues si se oscurece el cielo
con tu luz me sobrará.
No necesito
viajar con más etiquetas,
ni equipaje de mano,
ni molestias al azar.
Yo solo quiero
que seas motor de mi tiempo,
que me busques cada día
y estés aquí una vez más.
Así mi viaje
tú lo harías más ameno.
Mejor paisaje
no me puedes regalar.
El sol no importa
si conmigo viaja el cielo,
si cada vez que no te veo
contigo vuelvo a soñar.
«La vida es un viaje muy largo, pero no tenemos por qué viajar solos si nos fijamos un poco en las señales.»
Flautista.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Ignorante
No hay rincones que ocultarte,
tú me haces tocar el cielo.
Sin embargo, no me atrevo
a rozarte con los dedos.
Centímetros de hielo nos separan,
con luces en movimiento
no puedo dejar ocultos
los tesoros de tu cuerpo.
No puedes entender lo que me pasa.
No quiero, pero miento
al decir que nunca escondo
sentimientos verdaderos.
Me disfrazo de mecenas,
saco excusas de la nada
y solo quiero que veamos
el cielo desde la cama.
Sin embargo, no me atrevo
a mostrarte lo que escondo:
no quiero que escapes lejos,
sin ti siento tocar fondo.
Y tú, que nada sabes, me despejas
de un mundo contaminado
donde no quiero el vacío
de no pasar tiempo a tu lado,
de noches sin jardín y sin tormentas,
de temores contagiados.
Se agota el tiempo de estar cerca
y yo lo estoy desperdiciando,
mas no quiero relojes que te alejan
ni trenes en los que, perdido
recuerdo cuánto me atormenta
no conseguir que estés conmigo.
Y tú, que todo ignoras, no imaginas
lo más triste de este cuento:
ver que estás cerca, conmigo
y estar echándote de menos.
«Siempre serás un motivo para querer regalarte el mundo.»
Flautista.
tú me haces tocar el cielo.
Sin embargo, no me atrevo
a rozarte con los dedos.
Centímetros de hielo nos separan,
con luces en movimiento
no puedo dejar ocultos
los tesoros de tu cuerpo.
No puedes entender lo que me pasa.
No quiero, pero miento
al decir que nunca escondo
sentimientos verdaderos.
Me disfrazo de mecenas,
saco excusas de la nada
y solo quiero que veamos
el cielo desde la cama.
Sin embargo, no me atrevo
a mostrarte lo que escondo:
no quiero que escapes lejos,
sin ti siento tocar fondo.
Y tú, que nada sabes, me despejas
de un mundo contaminado
donde no quiero el vacío
de no pasar tiempo a tu lado,
de noches sin jardín y sin tormentas,
de temores contagiados.
Se agota el tiempo de estar cerca
y yo lo estoy desperdiciando,
mas no quiero relojes que te alejan
ni trenes en los que, perdido
recuerdo cuánto me atormenta
no conseguir que estés conmigo.
Y tú, que todo ignoras, no imaginas
lo más triste de este cuento:
ver que estás cerca, conmigo
y estar echándote de menos.
«Siempre serás un motivo para querer regalarte el mundo.»
Flautista.
lunes, 23 de marzo de 2015
Vuelo nocturno
Ojalá volar nocturno,
escapar por la ventana
y poder ir destruyendo
poco a poco a la distancia.
Ojalá volar nocturno,
y encontrar en primavera
acordes entre tus dedos
que en mi cuerpo aún resuenan.
Ojalá volar nocturno
hacia donde nadie mire,
donde nadie nos comprenda
y nadie nos examine.
Ojalá volar nocturno
hasta lograr escaparnos,
pues no quiero más cadenas
que las que ofrecen tus brazos.
Ojalá volar nocturno
y decir cada mañana
que el mundo no está perdido
si miro al sol desde tu cama,
que no hay miedos si estás cerca,
que no hay dudas si me abrazas,
que siempre que tú te alejas
noto que el aire me falta.
Ojalá volar nocturno,
no quiero sol que me ilumine,
somos luz si estamos juntos,
te busco y rompo los eclipses.
Ojalá volar nocturno
y encontrarme en el espejo
compartiendo ese futuro
donde nos hacemos viejos.
Ojalá volar nocturno
y volver con las agallas
para decir lo que siento
sin temor a las miradas.
Ojalá volar nocturno
siendo tú quien me sujeta,
sintiendo que nada oculto
y que nada me amedrenta,
no habría tiempo ni barreras
capaces de tenerme oculto.
Podría volver a sentirme fuerte,
a disfrutar de nuestro mundo.
Abróchense los cinturones. El vuelo va a comenzar.
Flautista.
lunes, 16 de marzo de 2015
Corre, conejo asustado
Corre, conejo asustado,
escapa hacia tu madriguera
viendo que todos encuentran
lo que tú nunca habías buscado.
Corre, conejo asustado,
las cosas no son lo que eran
y al fin lograste darte cuenta
de que ahora ya todo ha cambiado.
Ahora que es primavera
toda tu manada ha encontrado
lo que tú todavía no encuentras.
La pista estás investigando,
ten sólo algo más de paciencia,
sé fuerte, y sigue buscando.
«Flautista.»
escapa hacia tu madriguera
viendo que todos encuentran
lo que tú nunca habías buscado.
Corre, conejo asustado,
las cosas no son lo que eran
y al fin lograste darte cuenta
de que ahora ya todo ha cambiado.
Ahora que es primavera
toda tu manada ha encontrado
lo que tú todavía no encuentras.
La pista estás investigando,
ten sólo algo más de paciencia,
sé fuerte, y sigue buscando.
«Flautista.»
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Ícaro
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