domingo, 17 de abril de 2016

Vuelta a casa

Trabajar los domingos era algo que no le gustaba, y puede que ese fuera el motivo por el que el día se le había hecho tan largo. Menos mal que ya había terminado su jornada, aunque el chubasco que le esperaba al salir del edificio le recordaba que había llegado un otoño al que no tenía demasiado cariño.

De camino al autobús decidió escuchar algo de música, y su teléfono le regaló unos nocturnos para piano que le hicieron escapar de la jungla de bocinas que le rodeaban. Era la delicadeza de Chopin la que le hacía encontrar algo de calidez en el invierno, y por eso siguió caminando con pasos en do sostenido menor. 

Casi sin darse cuenta subió al autobús con pasos mecánicos, como un autómata renacentista que se mueve generando la ilusión de estar vivo. El traqueteo del vehículo le recordaba la inestabilidad imperante en su existencia. Como un náufrago buscaba algún punto de apoyo, y siempre que creía haberlo encontrado llegaba una curva que le robaba sus ilusiones. Aún así, no debía caerse, pues esto le recordaría que siempre se puede estar peor. 

La lluvia volvió a arroparle al abandonar el bus, y decidió acompañarle durante unos minutos en los que bañaba los jardines del vecindario. Estos jardines, bajo la lluvia, parecían disfrutar de una naturaleza que les comprendía, y siempre pensó que esa sensación es la que conectaba todo, la comprensión de un vínculo que acabaría floreciendo como la mejor de las primaveras. 

En la tienda de la esquina compró una botella de vino tinto y comenzó a pensar en la película que vería antes de dormir. Siempre le gustó el cine para evadir la realidad, para olvidar los golpes que el mundo le ofrecía y sentir que, por un momento, podría protagonizar esa historia que nunca se atrevió a vivir. Sin embargo, no contó con que la realidad siempre lleva ventaja, con que el destino mueve ficha primero y, tras colocar la llave en la cerradura, comenzó a girar la muñeca sin contar con que el día aún le daría otra bofetada.

Había llegado a casa pero una vez más allí no le esperaba nadie.

jueves, 31 de marzo de 2016

Carta al miedo

Nunca me definí como un valiente, pero tampoco deseé este daño. 

Nunca quise que pasara esto, que llegase a este punto de no retorno en el que resulta imposible dar media vuelta. 

Nunca quise este dolor. No quise sentir cómo me desgarraba por dentro, cómo me marchitaba y me perdía mientras buscaba el norte, mientras anhelaba el brillo de una estrella polar que llevaba tiempo apagada. Nunca quise ser mi propio desastre natural, ni deseé pasar por esto, pero hay cosas que no decidimos. 

Nunca busqué este destrozo, generar este abismo irreparable que me hiciera olvidar mi esencia o lo que realmente la forma. Nunca quise vivir en esta caverna, pero no existe un mundo en el que tengan cabida las ideas más oscuras de mi pensamiento.

Sin embargo, a veces la vida da volteretas y nos obliga a interpretar papeles inesperados, a ser marionetas de un retorcido Demiurgo que nos obliga a confundir las dos caras que tiene la moneda de nuestra existencia. Puede que fuera este mismo titiritero el que me haya condenado, el que me hiciera destruir casas igual que destruyeron la mía, el que me arrancase entrañas como el peor de los cuervos y me hiciese devolver las lanzas que me clavaron sin hacer que me pregunte por qué las recibía. 

Y ahora, sabiendo que es tarde, no busco perdón. No busco salvarme, pues comprendo que mis actos fueron movidos por los hilos del miedo a lo que nunca admito.

Fue ese mismo miedo el que provocó la destrucción de lo que más quería, el que logró engañarme para atacar igual que un animal acorralado. Fue él quien me acechó agazapado en el rincón más profundo de mi ser y me hizo disfrazarme de víctima para vendarme los ojos y no dejarme comprobar que estaba haciendo el trabajo de mil verdugos. 

Tal vez él sea el culpable de que me marche, tal vez todo se resuma en el miedo a lo que hoy descubro, el miedo a mi verdadera naturaleza. 

Fdo: Dr. Jekyll.

viernes, 25 de marzo de 2016

Recuerdos

¿Recuerdas todo lo que no vivimos?
Pudimos ser eternos, inmortales,
volar tan alto que pusiéramos caliente al sol
y eclipsarnos cada noche
bajo un baile de sábanas sin máscaras que nos descubran.

¿Recuerdas lo que no dijimos?
Yo aún me trago mis palabras
imaginando qué te diría cada mañana
después de noches tormentosas
en las que nuestros cuerpos hablan sin tener que decirnos nada.

¿Recuerdas lo que no probamos?
Murieron todos los cafés que no compartimos,
dejamos de preparar cenas de sofá y manta los domingos
y nos marchitamos en un eterno lunes donde nos vimos como extraños.

Aún así, nos seguimos recordando
o puede que sólo yo recuerde lo que no hemos vivido.
Tal vez no recuerde, tal vez sólo esté soñando,
pero no quiero despertar si no puedo despertar contigo.


Siempre serás un motivo para mantenerte en mi recuerdo.

Flautista.

domingo, 20 de marzo de 2016

Hamlet

Somos lo que no podemos decir,
la mirada que disimulamos,
el disimulo al fingir sonreír
y ocultar que por dentro lloramos.

Somos la ausencia que duele y nos quema,
la distancia a la que maldecimos,
somos lo que ahora ya nunca decimos,
somos lo que callamos y aún así nos condena.

Somos el sueño que a nadie contamos,
el deseo que en silencio encerrado mantenemos.
Somos aquello que siempre sabremos
aunque nunca haya nadie a quien se lo admitamos.

Por eso seguimos adelante, malviviendo,
con emociones que cojean por lo que no expresamos,
porque no podemos elegir lo que experimentamos
pero nadie tiene culpa de lo que estamos sufriendo.

Por eso, seguimos adelante callados,
porque nadie pude ayudarnos con lo que estamos sintiendo,
porque no elegimos el camino, pero aun así caminaremos
buscando un futuro en el que nos sintamos calmados.

Somos esa identidad que no mostramos,
somos lo que no somos, y no sé si nunca lo seremos.


«Lo que llevo yo dentro no se expresa. Lo demás es ropaje de la pena.»
(William Shakespeare, "Hamlet")

lunes, 7 de marzo de 2016

Carta injusta

No es justo que extrañe lo que yo mismo abandoné.

No es justo creer que puedo actuar sin consecuencias, viajar hacia atrás en el tiempo y borrarlo todo como si nada hubiera pasado, como si pudiera permitirme volver a abrir cicatrices, jugar a que tengo derecho a olvidar mis errores y querer hacer que los olvides cuando me doy cuenta de mis fallos.

Por eso escribo esta carta, para que contarte lo que no debes leer.

Porque la vida no es justa.

La vida no es justa y tengo que aprender a vivir con ello, con las injusticias que sufro y con las que cometo. Toca vivir con rocas atadas a los tobillos, con la sensación de que estallamos en mil pedazos, y aunque nos sentaran en la misma mesa nos separarían un millón de universos.

Y ahora es cuando tendría miles de ruegos si preguntas, cuando recuerdo que el invierno era menos frío hace un año, cuando construíamos hogares al lado de un piano mientras hablábamos de aquella playa en la que caminamos como dos extraños.

Pero no, la vida no es justa.

La vida no es justa y nos ha distanciado. Bajo un manto de perspectivas nos miramos con lentes de espejos rotos, distantes y erizados como dos gatos que se encuentran en un tejado de Lavapiés, como miramos a un sombrero que no nos pertenece desde el otro lado de un escaparate, olvidando que me hiciste grande, que me enseñaste cosas de mí que yo desconocía, y que aprendí a valorar un mundo en el que sabía que estabas cerca.

Pero nuestros mundos cambiaron, estallando en supernovas que nos arrojaron a diferentes agujeros negros. Sin embargo, yo no noté la diferencia, pues desde que te marchaste mi mundo ya estaba flotando en el vacío.

Por eso, ahora que no me lees, confieso que lamento lo que hemos perdido. Lamento que nos hayamos perdido y, aunque sé que no es justo, como un idiota te sigo echando de menos.


Siempre serás un motivo para sufrir por las injusticias.


Flautista.

martes, 1 de marzo de 2016

Poemas

Seguiré haciendo poemas
aunque hoy hacia ti no volarán mis palabras,
hoy ya no vuelan, sólo se expresan
buscando significado, perdidas, vacías y planas.

Seguiré haciendo poemas
porque llorar en verso me recuerda estar vivo,
porque el drama entre letras muere perdido y cautivo
y la vida me sonríe liberándome de condenas.

Seguiré haciendo poemas
por todas las cosas buenas que aún no hemos vivido,
porque debemos seguir volando, buscar libres nuestro destino
aunque yo salga de casa dejándote la puerta abierta.

Seguiré haciendo poemas,
como llevo años haciendo, sintiendo, cayendo y volando,
porque gracias a estos versos puedo seguir avanzando.
Ellos me hacen ser feliz, me hacen desteñir las penas.

Seguiré haciendo poemas,
sobre todo ahora que alegres hemos jugado nuestras cartas,
sobre todo ahora que la primavera está derritiendo escarcha
y el hielo se hace río bajo la luna llena.

Aún así soy feliz, en mí no vive la pena.
Buscaré en mil rostros la sonrisa que has creado en el mío,
sonreiré al verte volar, en mí tendrás un amigo
y yo, mientras tanto, seguiré haciendo poemas.

lunes, 8 de febrero de 2016

Asfixia

Y si ahora te marchas dime cómo respiro.
Dime qué hago si te llevas mi aire, si te vas de rositas
mientras me quedo con la corona de espinas de recordarte lejos.

No sabré caminar, pero querré echar a correr.
Querré escapar hasta encontrarte, hasta volverte a respirar,
querré que me exploten los pulmones mientras te busco con mis dedos,
mientras escapas entre mis recuerdos y me estrello contra una realidad
que se ríe de mí al verme cuesta abajo y sin frenos.

Pero contigo cuesta no acelerar, y sin ti quiero escapar de nuevo.
Quiero correr hasta debajo de tus sábanas,
quiero recorrerte sin perder más tiempo,
quiero tocarte, componerte y descomponerme,
estallar en mil supernovas,
eclipsarme mientras contemplo tu cuerpo
y mi cuerpo yace inmaterial
como un tubo vacío que muere si no nota el viento.

Perder la esencia, morir, resucitar
y volver a cazarme soñándote en un beso.
Buscarte, encontrarte y despertar,
y alinear los planetas para que me mires de nuevo
aunque te pierda en un pestañeo fugaz.

Tempus fugit, preludio y fuga.
Mi cabeza estalla y sólo ves el silencio.
Por favor, comprende, mira más allá,
que con acordes de colores me has llenado el cielo,
y en una lluvia de vino intento nadar
pero mi vida no se salva aunque en la tabla tenga hueco.

Acordes de colores,
disonancias en mi pensamiento,
como una conexión incoherente entre ideas perdidas
todavía sueño que curas mis heridas,
pero mis alas están rotas, y yo aún sigo cayendo.

Y todo porque ahora te marchas,
y yo sin ti
no,
no,
yo sin ti no respiro,
yo no soy sin ti,
sin ti soy suspiros
sin ti no hay respiro,
sin ti yo me piro
sin ti no estoy vivo.
Sin ti
ya
estoy muerto.

domingo, 31 de enero de 2016

Historia

¿Sabes? Hubo un tiempo en el que lo creí posible,
un tiempo en el que estaba viva nuestra historia,
en el que los espejos me ayudaban a buscarte,
y soñaba con encontrar el País de las Maravillas entre tus sábanas.

Hubo un tiempo en el que lo creí posible,
en el que dejé de ser Bestia porque tus ojos me hacían bello, 
en el que fui sapo y príncipe, en el que de noche paramos el tiempo,
pero rompimos los relojes y se escapó nuestro momento.

Aún así, te sigo buscando,
pues no quiero crecer si no te tengo conmigo.
Prefiero un Nunca Jamás en el que ser un niño perdido
antes que dejar de volar cada vez que te veo.

Aún así, te sigo buscando,
como busco al genio al que pedirte en mis deseos,
como un zapato valioso por el que quiera darte mi reino,
como esa voz dormida que te sueña cuando estoy despierto.

Tal vez sea mi culpa, tal vez todo falle porque sigo creyendo en los cuentos,
pero también eres el motivo por el que siempre querré vivir nuestra historia.

lunes, 25 de enero de 2016

Cicatrices

Ahora que ya no estás
me dio por echar de menos
aquellas tardes de lluvia,
libros y pasillos viejos. 

Ahora que ya no estás
mi alma buscará la horca.
La cuerda no bastará:
quiere morir en tu boca.

Ahora que ya no estás
mi cuerpo tiene cicatrices
de abrazos que curan mal,
de música sin matices,
y yo te quiero buscar,
sin ti estoy perdido y solo
y todo por no mostrar
que eres mi mayor tesoro.

Y hoy maldigo a la distancia
entre tu cama y la mía.
Los kilómetros se clavan
en la más triste agonía.
En el cielo de nonatos
hoy marchitan mil caricias,
las que no me atreví a darte,
las que soñé que pedías.

Ahora que ya no estás
me di cuenta de una cosa:
poesía al verte pude hallar
y música cuando me rozas.

Ahora que ya no estás
sé que seguiré soñando
con despertarnos algún día
sin que puedan separarnos.

Siempre serás un motivo para buscarte en cada invierno.

Flautista.

lunes, 18 de enero de 2016

Amapolas

Cayó la noche que nunca quise que llegara.
Las margaritas se convirtieron en amapolas
mientras sangraba mi futuro incierto,
irreal como mi castillo en las nubes
que murió mientras estaba lloviendo.

Ya se acabó la función, pero hoy no aplaude nadie.
Abandonamos un escenario de ilusiones marchitas.
Nada se escucha, nadie nos mira.
Como ratas escapamos para seguir adelante.

Menudo cuadro, ¿te imaginas?
qué diferente pudo haber sido.
Pero los sentimientos y los actos viven en guerra,
y la vida no entiende razones ni destinos.

Por eso, acabé deshojado en primavera
y lloré en un verano lo que no pude haber comprendido.
Me río de Atlas, gigante maldito,
por quejarse del peso del mundo cuando más pesan las conciencias.

En mi caverna interna viví escondido,
en los tejados y callejones quise buscar mi condena.
Fue un error, era un preso sin pena
y hoy mis barrotes por fin se han perdido.

Por eso busco un futuro que no sé dónde se encuentra,
emocionalmente parado recuerdo qué es estar vivo.
Lo reconozco. Escuece, es algo que cuesta,
pero quiero vivir por mí y no quiero morir contigo.


Siempre serás un motivo para partir mi alma en amapolas.


Flautista.

miércoles, 6 de enero de 2016

La leyenda del viajero

Vine de la tierra de los cálidos inviernos,
donde el aceite es vida y la lluvia viene de un cielo emocionado por el descanso,
una tierra en la que el afecto no entiende de tiempo o espacio,
donde la familia se siente sin sangre que te mantenga atado.

Vine de la tierra de corazón blanco y verde,
donde Enero es soleado y el invierno huele a leña,
una tierra en la que el mundo no te ahoga en su tormenta,
y puedes olvidar aquello que sufrimiento o dolor te ha dado.

Vine de la tierra de los olivos nobles,
donde siempre aprendes algo, aunque creas no darte cuenta,
una tierra de poesía y arte, donde el alma sin cárcel vuela,
donde reúnes fuerzas para enfrentar a un mundo que nos declara la guerra.

Vine de la tierra de la lluvia más alegre,
donde las noches te dan recuerdos y los castillos te dan fuerzas,
una tierra en la que todo es posible si lo intentas
y el mundo te anima a que consigas ser libre.

Vine de la tierra que construye las leyendas
y, una vez más, me hace daño sentirla lejos.

Siempre serás un motivo para querer volver a casa.

Flautista.

Ícaro

Cuanto más cerca del Sol logro volar, mayor es el impacto de mi caída. Puede que sea mi osadía la que tenga que lamentar mientras me ha...